Wallipines (o invernaderos subterráneos)

Wallipines (o invernaderos subterráneos)

Walipine

¿Qué son?

Invernadero subterráneoSon invernaderos subterráneos para cultivar alimentos todo el año. Con ellos se pueden conseguir auténticos vergeles incluso en climas secos, con amplitud térmica extrema entre el día y la noche.

Son invernaderos enterrados (construidos en la sección de la ladera de una montaña) o semienterrados (levantando paredes de tierra comprimida). En ambos casos con techos inclinados y transparentes que permiten el paso de los rayos solares.

Surgieron en el altiplano andino, donde su clima se caracteriza por días calurosos y noches heladas, vientos fuertes y escasez de agua. Lo que hace imposible mantener ciertos cultivos al exterior, en campo abierto. Fue hace unos 25 años cuando llegó a Bolivia un cooperante suizo (Peter Iseli) con el cometido de hacer esa región más habitable.

 

¿Cómo se construyen?

Wallipini

  1. Elegir bien el tipo de suelo. Preferiblemente suelos más arcillosos que arenosos. Suelos muy permeables podrían ocasionar el deslizamiento de los muros. Y la proximidad de la capa freática podría provocar infiltraciones perjudiciales. Por lo que es recomendable hacer perforaciones de sondeo antes de comenzar con la excavación.
  2. Definir la ubicación. Donde vaya a recibir mayor incidencia solar, evitando elementos que generen sombra y a ser posible cerca de un pozo de agua para facilitar el riego.
  3. Definir las medidas del invernadero, según la necesidad del cultivo. En el hemisferio norte, el lado largo del wallipini coincidirá con el eje este-oeste, para aprovechar al máximo la radiación solar.
  4. Comenzar la excavación, a mano o con maquinaria. Profundizar unos 2-3 metros (contando con la cama orgánica y el drenaje).
  5. Construir las paredes. Deben ser paredes sólidas que aguanten el peso del techo y el empuje del terreno que las rodea. La pared norte será más alta que la sur y a poder ser, cubierta de tierra, a modo de aislamiento natural. Estos muros, junto con el suelo, son los encargados de almacenar calor. Pueden ser de adobe, piedra, tapial o combinación. Los muros más económicos son los de tapial, aprovechando la tierra de la excavación del foso.
  6. WallipiniDejar una puerta y al menos una ventana, diagonalmente opuestas, para garantizar la circulación del aire dentro del invernadero. La parte superior de la puerta debería permanecer abierta durante el día garantizando la entrada de aire. Mediante la ventilación podremos regular la temperatura y la humedad interior. Se recomienda realizar la ventilación antes del mediodía. Evitar, en la medida de lo posible, que la puerta esté en una zona de vientos fuertes o de corrientes de agua.
  7. Preparar la cama orgánica. Hay que crear un drenaje que evite el salinizado del suelo por el continuo riego. Podemos hacerlo formando sobre el terreno una capa de grava de 15-20 cm. Echar la capa de tierra y abono sobre la que plantaremos las hortalizas. Evitar abonos frescos, las plantas aprovechan de manera más rápida abonos ya descompuestos. Evitar abonos químicos.
  8. Y por último, lo más importante, la cobertura. Deberemos analizar la trayectoria solar anual dentro de nuestro terreno, para conocer el ángulo de inclinación óptimo del techo del invernadero. En el hemisferio norte, deberá inclinarse de norte a sur (mínimo 30º). Coincidiendo el largo del wallipini con el eje este-oeste. Debe ser transparente. Se recomienda agrofilm, ya que tiene mayor vida útil que otros polietilenos. Se creará una estructura que apoye en los muros y soporte las capas de agrofilm, teniendo en cuenta el posible peso de granizo o nieve.
  9. Incorporar drenajes exteriores en el perímetro del invernadero para que el agua no deteriore los muros. Podemos recoger esa agua en depósitos o en un estanque natural, para reutilizarla en el riego.

Ventajas:

  • Invernadero subterráneoEficaces energéticamente. Aprovechan la temperatura media anual del suelo (en torno a 16ºC), más constante y moderada que la del exterior, creando así, en su interior un microclima mucho más estable que el exterior.
  • Durante los veranos la temperatura se mantiene fresca y la humedad es mucho más alta. Durante los inviernos, la temperatura interior es más cálida.
  • Permiten cultivar durante todo el año, independientemente de las condiciones climáticas.
  • Protegen los cultivos de factores climáticos como el déficit hídrico y las heladas imprevistas.
  • Se calientan y enfrían naturalmente sin aporte extra de energía. No consumen energía eléctrica ni ninguna energía fósil. No utilizan más fuente de energía que la del subsuelo.
  • Se minimiza el consumo de agua, porque las paredes subterráneas de tierra ayudan a retener la humedad.
  • Genera muy poco impacto ambiental.
  • Capacidad de producción excepcional.
  • El coste de construcción es bajo y la producción es alta. Son más baratos y eficaces que los invernaderos convencionales. Estructura sencilla.
  • Asequible para cualquier productor.
  • Además, sus cultivos no estarán expuestos a la contaminación del medio ambiente, por lo que no corre riesgo la salud de los consumidores.

 

Por todo esto, los invernaderos subterráneos son el método preferido por los agricultores concienciados con el medio ambiente, que busquen métodos que ahorren energía, reduzcan la contaminación y produzcan más cultivos de mejor calidad.

El diseño de estos invernaderos subterráneos, retoma tecnologías ancestrales que, una vez más, nos aportan conocimientos clave para nuestra supervivencia.

 

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